
En la Argentina existen diferentes modalidades de centros científicos. Aunque el organismo que tiene más institutos y centros de investigación es el Conicet, universidades públicas y privadas, empresas y asociaciones profesionales desarrollan este tipo de actividad, además de gobiernos provinciales.
Los institutos dependientes del Conicet son considerados Unidades Ejecutoras de las políticas del organismo y pueden funcionar en universidades u otras instituciones oficiales o privadas; es el propio Conicet quien evalúa su accionar. Según el organismo, “los institutos de investigación encuadran su actividad en las distintas áreas del conocimiento según el siguiente detalle: el 41% investiga en el área de ciencias biológicas y de la salud; el 29% en el de las ciencias exactas y naturales; el 12% en el de las ciencias sociales y humanidades y el 18% en el de las ciencias agrarias, ingenierías y de materiales”.
Además de las Unidades Ejecutoras, el Conicet prevé la existencia de Unidades Asociadas unidas a través de convenios específicos. Pueden ser universidades u otro tipo de entidades. Investigadores del Conicet, personal de apoyo o becarios desarrollan allí sus actividades de investigación.
Asimismo el Conicet prevé la existencia de investigadores y becarios en empresas de base tecnológica o que incluyan investigación entre sus actividades, para promover la innovación en la producción de bienes y servicios. Empresas que también y por otro lado se valen de distintos acuerdos con universidades para desarrollar sus emprendimientos e investigaciones tecnológicas.
También existen fundaciones privadas que desarrollan investigación. El Instituto Leloir, en el área bioquímica, y la Fundación Favaloro, en el área médica, son buenos ejemplos de este tipo, con gran tradición.
Lo interesante es que a pesar de no perder sus autonomías, cada institución realiza convenios con universidades, Conicet y privados, de modo que se logra el requisito de colaboración interinstitucional tan importante por estos años.