
Llegan a los cines tres películas argentinas: El último verano de la Boyita, de Julia Solomonoff, Alicia y John, el peronismo olvidado, documental dirigido por Carlos Castro, y Sangre del Pacífico, de Boy Olmi.
Llegan a los cines tres películas argentinas: El último verano de la Boyita, de Julia Solomonoff, Alicia y John, el peronismo olvidado, documental dirigido por Carlos Castro, y Sangre del Pacífico, de Boy Olmi.
Rodada en la ciudad entrerriana de Urdinarrain, El último verano de la Boyita narra el despertar del interés sexual de dos preadolescentes. Jorgelina es una niña de 11 años que tiene a sus padres separados -y una hermana mayor que ya ingresó en la adolescencia-, y que por primera vez se va sola, junto a su papá, a pasar las vacaciones al campo. Desde su punto de vista, se describe el vínculo que entabla con Mario, el hijo de los encargados de la estancia. Luego de una cabalgata, descubren que hay una mancha de sangre en la montura. Y otra en el pantalón de Mario. El chico no sabe por qué, pero él no es como los demás. Jorgelina será quien lo acompañe en el camino de descubrimiento y aceptación de su sexualidad.
La directora revela que el punto de partida de la historia tiene componentes autobiográficos. “Cuando tenía más o menos la misma edad que Jorgelina escuché que mis padres (ambos son médicos) hablaban del caso de un chico que tenía una tipología similar a la de Mario. Fue la primera vez que supe que era posible una sexualidad que no fuera varón o mujer en términos tan binarios. Y fue justo cuando yo estaba por entrar en la adolescencia. Así que eso marcó mucho mi manera de vivir esas transformaciones que pasamos todos y de pensarlas en un sentido más amplio y más complejo”, recuerda.
El personaje de Mario no es un hermafrodita, sino que tiene hiperplasia suprarenal congénita. Es decir que genéticamente es una nena, pero con un clítoris más grande. Solomonoff aclara, sin embargo, que la raíz de la película está en las diferentes connotaciones que atraviesan la sexualidad. “Mario fue buscado, juzgado y educado como varón. Se trata de entender que la identidad sexual es un conglomerado de cuestiones biológicas, culturales, sociales”, explica.
La responsable de Hermanas (2005) dice que “tenía miedo de caer en el sensacionalismo, en algo oportunista” en el tratamiento de la historia de Mario. En ese sentido, considera que fue fundamental encontrar el punto de vista de Jorgelina para contar lo que sucede en la película. “Ella está atravesando el pasaje de la infancia a la adolescencia, donde vive una especie de apertura, de empatía por aquel que es distinto. Tarde mucho en encontrar ese punto de vista, aunque hoy parezca bastante obvio. Me facilitó muchas cosas encontrar ese punto de vista, porque la mirada de la nena me abrió un nivel de preguntas, de curiosidad, de confusión, de desprejuicio. Los adultos se hacen un gran drama por algo que ninguno de ellos dos lo ve de forma trágica”, señala.
El personaje de Jorgelina está a cargo de Guadalupe Alonso y Nicolás Treise interpreta a Mario. El elenco también está integrado por Mirella Pascual (Whisky), Gabo Correa y Guillermo Pfenning. Ganadora del Fondo Metropolitano e Ibermedia, El último verano de la Boyita es una coproducción de la compañía española El Deseo (a cargo de los hermanos Pedro y Agustín Almodóvar), Travesía, Pepe Salvia y Epicentre(Francia).
La película no juzga a sus personajes ni a sus comportamientos. “El cine muchas veces impone un castigo moral por sus personajes. Las películas de los grandes estudios de Hollywood están atravesadas por una impronta muy puritana, que impone la necesidad de la redención de los personajes. Y se recurre de manera demasiado fácil a la violencia y a la muerte para dar valor a los temas que se tratan, pensando que de esa forma se le confiere una trascendencia y una gravedad, cuando en realidad se termina banalizando la muerte, el tema y la propia película. Yo quise mostrar el tema de la forma menos violenta posible”, sostiene. Solomonoff agrega que en esa recurrencia a la muerte de los personajes “hay un componente muy hipócrita que es que se los castiga diciendo que eso muestra cómo actúa la sociedad, que no resiste lo diferente. Pero de esa forma se reproduce esa violencia. Por eso yo siento una responsabilidad en el uso de la violencia y de la muerte”.
La “Boyita” a la que hace referencia el título se trata de una casa rodante popularizada en los años 70 y principios de los 80 que tenía la capacidad de flotar. Solomonoff tenía uno de esos “anfibios domésticos” en el jardín de su casa, dentro del cual jugaba y representaba un espacio de intimidad. La directora describe al personaje de Jorgelina como una “niña preadolescente que está descubriendo la soledad, porque es la primera vez que va a dormir sola en su cuarto, sus padres se han separado y su hermana se va de vacaciones sola con su mamá. Ella está descubriendo esa intimidad, ese espacio de exploración, con cierta melancolía a la que le lleva esa soledad”.
En ese sentido, el filme observa a sus personajes con pudor, preservando su propia intimidad. “Vivimos una época en donde uno prende la televisión y hay una suerte de apología de la exhibición. El pudor de la película no tiene que ver con la represión sino con un guardarse y resguardar al otro. También creo que es bueno para el espectador que le quede algo para sí, para su imaginación, para su reflexión, para su propia memoria de su infancia. No creo que haya que poner todo en la vidriera. Es una apuesta a entender que lo visible es una punta de un iceberg, a comprender que todo es más complejo y más profundo de lo que está expuesto. En ese sentido, es lo opuesto a un reality show”, explica.
Alicia y John, el peronismo olvidado es una interesante combinación de documental y ficción que busca abordar la vida de dos de las figuras más destacadas de la resistencia peronista: John William Cooke y Alicia Eguren.
Protagonizada por Carlos Portaluppi y Ana Celentano, en los papeles de Cooke y Alicia Erenguren respectivamente, la dirección es de Carlos Castro sobre un guión de Graciela Maglie y el mismo Castro y la producción ejecutiva de Rolo Azpeitia. Fue filmada en distintas locaciones de Buenos Aires y Cuba y recientemente obtuvo el Primer Premio en el Festival de Cine de Tucumán como la mejor película en Formato Digital.
John William Cooke fue una de las figuras más destacadas de la izquierda peronista, el primer delegado de Juan Perón y líder de la resistencia peronista tras el golpe militar de 1955. Su compañera de vida, Alicia Eguren, amiga del Che Guevara lo acercó definitivamente a la revolución cubana en 1960, donde participó en la defensa de Bahía de Cochinos frente a la invasión norteamericana.
Cooke regresó a la Argentina en 1963 e intentó la fusión del peronismo y el guevarismo. Alicia y John participaron de la formación de grupos de apoyo al Che en su intento de regresar a Argentina vía Bolivia. John murió en septiembre de 1968. Escritora y poetisa, Alicia fue desaparecida en enero de 1977. Conducida a Campo de mayo y posteriormente a la ESMA, fue tirada en unos de los llamados vuelos de la muerte.
Hasta el momento, la serie “Vidas Argentinas”, que dirigen María Seoane y Víctor Santa María desde el Centro Cultural Caras y Caretas, ha estrenado el documental Ramón Carrillo, el médico del pueblo, dirigido por Enrique Pavón Pereyra (h) y los documentales ficcionados Familia Lugones, dirigido por Paula Hernández con Martín Piroyansky, Nahuel Perez Biscayart y Rita Cortese, Norma Arrostito, Gaby la Montonera, dirigido por César D’Angiolillo y protagonizado por Julieta Díaz, Borges y nosotros dirigido por Omar Quiroga y Haroldo Conti. Homo Viator, sobre el genial escritor, personificado por Darío Grandinetti con la dirección de Miguel Mato.
Sangre del Pacífico se centra en la vida de Jorge (Galbiati), un viejo artista, actor y director, que ansía filmar, antes de morir, una película en el Perú sobre las guerras de independencia latinoamericana. Mientras prepara su proyecto, se topa con Charito (Paino), una joven que viene de la selva peruana a Buenos Aires en busca de una mejor situación económica para su hijo y comienza a trabajar como su mucama. Ese encuentro desencadena en Jorge una misteriosa pasión por esa mujer. Sara (Celentano), la hija de Jorge, lo ayuda a enfrentar sus fantasmas, mientras un granadero romántico lo entrena en el arte de la espada.
En la película, el inconsciente de los protagonistas irrumpe en forma de sueños, visiones y fantasías en medio de caballos, sesiones de esgrima, fragmentos de películas perdidas y videos antropológicos. Olmi señala que desde el clásico Ese oscuro objeto del deseo de Luis Buñuel hasta la reciente Los abrazos rotos de Pedro Almodóvar, siempre se conmovió por aquellas historias que describen lo que una mujer puede provocar en la vida de un hombre. “Desde allí escribí Sangre del Pacífico, una película donde el inconsciente de sus cuatro protagonistas se cuela e irrumpe al primer plano (como ante aquella puerta cerrada en una conferencia que cita Sigmund Freud) y toma forma de forma de sueños, fantasías eróticas y recuerdos encubiertos”, señala.
En el reparto del filme también intervienen Norma Argentina, Horacio Acosta, Rodolfo Livingston, María Socas, Moro Angheleri y hay cameos de Fernando Peña, Guillermo Roux y Carola Reyna, entre otros. Sangre del Pacífico cuenta con dirección de fotografía de Ricardo De Angelis y música de Mariano Otero.
Si bien se trata de su ópera prima, Olmi tiene una larga trayectoria no sólo como actor sino también de indagación en el trabajo como realizador. Su obra de video creación The Man of de Week (1988), codirigida con Luis María Hermida, ganó diversos premios internacionales. También fue el responsable del ciclo televisivo “Casa Natal” y fue profesor de la cátedra de Video en la Universidad del Cine.
“Toda mi vida me sentí director. Fue como recrear esos juegos de infancia con mi hermano. La historia se inició de una manera artesanal y siento que fueron más de veinte años de experimentación para llegar a este momento”, señaló Olmi en el preestreno de la película, que se realizó en el Teatro Solís de Montevideo, en homenaje a Galbiati y Zorrilla. Se trató de la primera vez que la prestigiosa sala proyectó un filme.
El actor también está preparando el documental Huellas en el agua, sobre Inés Mato, una nadadora de aguas abiertas y profesora de filosofía, a quien le falta una pierna, y ya cruzó los grandes estrechos del planeta (Canal de la Mancha, Gibraltar, el Nilo, Canal de Beagle) y realizó experiencias inéditas de nado en la Antártida Argentina, las Islas Malvinas y los Glaciares Patagónicos.
Fuente: Cine.ar.