
La venta de programas televisivos locales a mercados extranjeros se está convirtiendo en una buena costumbre. Los canales de todo el mundo se renuevan con las ideas frescas y originales de los creativos argentinos.
La comedia de la productora Underground ya fue vendida a México, Brasil y EEUU.
En este contexto, la demanda inagotable de éxitos, los cambios en los gustos y hábitos de los televidentes, la multiplicación de canales abiertos y de cable y la sostenida búsqueda de auspiciantes, obligan a las empresas televisivas a explorar en los contenidos de otras latitudes, procurando dar con ideas frescas que garanticen cierta estabilidad en una industria por demás acelerada.
Los creativos argentinos parecen haber encontrado un lugar privilegiado en este sentido y, desde hace más de una década, se convirtieron en grandes exportadores de contenidos televisivos. Con propuestas innovadoras y creativas, sumado a una coyuntura de cambio económico favorable para los mercados externos, los programas televisivos locales son requeridos por emisoras de todo el mundo: Israel, España, Francia, Chile, EEUU, Brasil, Rusia, Panamá, Colombia, India o Portugal, por nombrar sólo algunos.
La televisión de Argentina se caracteriza por contar con una grilla de programación con predominancia de producciones locales, según un estudio del Laboratorio de Industrias Culturales de la Secretaría de Cultura de la Nación. La cantidad de productoras audiovisuales se ha multiplicado considerablemente en los últimos años, en respuesta a la progresiva demanda de contenidos audiovisuales, aunque no sólo para el consumo interno. Tanto los emprendimientos independientes como aquellos vinculados a los grandes canales fueron encontrando en la comercialización exterior de sus creaciones una actividad de creciente rédito económico y de reconocido prestigio artístico.
En general, la exportación de los programas puede clasificarse en tres tipos: enlatados, formatos y producciones puntuales. Los programas “enlatados” son aquellos que se venden tal cual fueron realizados para su emisión local, pero son doblados o subtitulados en el idioma de cada nuevo destino. El “formato” supone la comercialización de la idea del programa, su logística y gestión para luego ser realizado íntegramente por el comprador. En este caso, el concepto original puede modificarse en función de las particularidades y necesidades del nuevo destinatario. Por último, se encuentra el desarrollo de contenidos por encargo, sin que impliquen su circulación dentro de la televisión argentina.
Tampoco existen fronteras de géneros para las producciones locales: desde ficción hasta noticieros, pasando por propuestas para chicos y adolescentes, comedias, telenovelas, miniseries, periodísticos y humorísticos. Todos ellos son bien recibidos por los públicos más disímiles y distantes.
La clave de esta buena aceptación radica en la capacidad de inventar proyectos que, si bien presentan marcas localistas, se asientan sobre patrones estructurales del entretenimiento que son fácilmente reconocibles en una cultural global como la contemporánea. A eso se le suma la reconocida calidad de los guionistas, directores, productores, actores y técnicos. Y por último, algo no menos importante, es la garantía que tienen los canales importadores de elegir un producto cuyo éxito y popularidad ya fue comprobada (y satisfactoriamente) en su lugar de origen.
Entre las principales productoras argentinas que exportan sus ideas, se encuentran Cuatro Cabezas, Pol-ka, Ideas del Sur, Pramer, Promofilm, Cris Morena Group, Telefé Contenidos, PPT, GP Producciones, entre muchas otras.



