
Las ruinas de las antiguas misiones jesuíticas se encuentran cerca de Posadas. Las más imponentes son las de San Ignacio Miní, pero también se destacan las de Santa Ana y Loreto. Fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1984.
Las misiones jesuíticas guaraníes fueron construidas en el siglo XVII por religiosos españoles, con el objetivo de evangelizar a las poblaciones indígenas de la actual provincia de Misiones. Estas construcciones combinan el barroco colonial con aportes de la cultura guaraní.
Misiones conserva en la actualidad gran parte de estas reducciones jesuitas, entre las que se destacan San Ignacio, Loreto, Santa Ana y Santa María. En un circuito de 296 kilómetros, se pueden recorrer la totalidad de estas ruinas, que formaron parte de los 33 pueblos que integraban la antigua Provincia Jesuítica del Paraguay. Las ruinas de San Ignacio Miní son las mejores conservadas de las misiones; esta reducción fue construida en el año 1632, conformando un verdadero pueblo con viviendas, iglesia y talleres.
En estas misiones funcionó la primera imprenta del actual territorio argentino, donde, además de editarse libros en español, se imprimieron publicaciones en lengua guaraní. En 1984, al declararlas Patrimonio de la Humanidad, la UNESCO consideró que las Misiones Jesuíticas de los indios guaraníes “representan una experiencia económica y socio-cultural sin precedentes en la historia de los pueblos".