
La construcción de las instalaciones ubicadas en la capital de la provincia cordobesa fue dirigida por misioneros jesuitas y realizada por miles de indios que aprendieron albañilería, orfebrería, ebanistería y herrería.
La manzana comprende en la ciudad de Córdoba un bloque integrado por la Iglesia de la Compañía de Jesús, la capilla doméstica, la residencia de la orden y el Rectorado de la Universidad Nacional de Córdoba con sus dependencias administrativas, claustro, salón de grados, Biblioteca Mayor y Colegio Nacional de Monserrat. La construcción de estas instalaciones fue dirigida por los misioneros y realizada por miles de indios que aprendieron albañilería, orfebrería, ebanistería y herrería.
La huella de su trabajo tiene un estilo único, consistente en la fusión del arte nativo con el barroco europeo. Las estancias repartidas por la provincia de Córdoba, en tanto, son una muestra singular de la organización productiva de esa compañía de religiosos en Argentina. Fueron edificadas o se adquirieron con fines productivos en el siglo XVII, para el mantenimiento de colegios y otras casas de estudio, aunque sirvieron a los jesuitas para expandir la influencia de la religión católica.
Eran establecimientos agroganaderos que contaban con todo lo necesario para su autoabastecimiento. Existían rancherías para el personal, la casa residencial de los Padres y Hermanos estancieros y una capilla para la administración de sacramentos. Las estancias de Jesús María, Caroya, Santa Catalina, La Candelaria y Alta Gracia pueden ser recorridas en un circuito de 250 kilómetros por caminos serranos.
Todos estos establecimientos fueron declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad en el año 2000.