Por Julián Varsavsky.
La mayoría de quienes visitan la provincia de Misiones lo hacen para conocer principalmente las Cataratas del Iguazú, firmes candidatas a ser declaradas parte de las 7 Maravillas naturales del mundo. Sin embargo, ese viajero fugaz se va de la provincia después de un contacto somero con la selva, a la cual percibe al caminar por las pasarelas en las cataratas, mucho más atentos a los saltos que hay enfrente que al mundo verde que tienen detrás. “¡Miren la selva que hay a sus espaldas!”, nos decía el guía frente a las cataratas. Pero era difícil hacerle caso, porque el poder de las aguas nos atrapaba con su influjo magnético y no era fácil librarnos de él.
Más tarde, ya resignado, el guía nos recomendó que saliéramos a recorrer la selva por la provincia, lejos del embrujo de las cataratas. Pero otra vez nadie le hizo caso, porque todos debíamos regresar a nuestros trabajos. La idea, sin embargo, me quedó rondando. Y por eso decidí volver a Misiones a recorrer la provincia a fondo, dispuesto a disfrutar de la selva a través de un circuito de lodges y hoteles semi escondidos tras su muralla verde.
De gira por la provincia
Partimos en un vehículo común desde Posadas -capital de Misiones-, surcando la Ruta Nacional 12 para empalmar con la Ruta Provincial 7 en Jardín América, rumbo a la localidad de Aristóbulo del Valle. Muy cerca de allí está Tacuapí , un lodge perdido en densidad de la selva al que se llega por un camino de tierra colorada en muy buen estado. Tacuapi está dentro del llamado Corredor Verde, un área protegida que busca evitar la desconexión de la depredada selva misionera. El complejo mide 50 hectáreas que terminan justo en el límite del Parque Provincial Salto Encantado. La zona está rodeada por algunos cerros y numerosas cascadas a las que se llega caminando por senderos en medio de la selva. El lodge tiene tres cabañas construidas con madera recuperada de la selva y una piscina. Y entre las actividades que se ofrecen hay visitas a una aldea guaraní y un secadero de yerba mate, y excursiones de rappel, mountain bike y cabalgatas
Cómo llegar:
A la provincia de Misiones se llega por avión desde Buenos Aires a los aeropuertos de Posadas y Puerto Iguazú. Hay varias empresa de autobuses de muy buena calidad y servicio coche-cama que tardan 12 horas desde Buenos Aires a Posadas o 17 horas para ir directo hasta Puerto Iguazú.
Clima:
Misiones tiene un clima cálido subtropical, con altos niveles de humedad. El verano es caluroso y por eso casi todos los hoteles tienen piscina. En el invierno puede hacer bastante frío por las noches.
Luego de dos días seguimos viaje hacia los Saltos de Moconá -en el centro-este de la provincia-, donde el río Uruguay separa a la Argentina de Brasil. Estos saltos son muy distintos a los de Iguazú y están rodeados por una naturaleza más virginal.
Camino a los Saltos de Moconá por la Ruta Provincial Nro. 2, un pastito muy verde crecía hasta el borde del asfalto y parecía a punto de invadirlo. Y al bajar el vidrio de la ventanilla invadió el auto el fragante verdor de los pastizales, que impregnaba el aire y parecía cumplir una orden suprema de arborizar cada centímetro de terreno.
Para visitar los Saltos de Moconá hay varias alternativas de alojamiento, siempre en un contexto selvático. Por un lado está la opción más económica del
Refugio Moconá, con sus dos pisos de madera rodeados por una selva. El servicio de este refugio incluye cuartos privados con cama, duchas de agua caliente y baños compartidos con pocas personas.
La segunda alternativa de alojamiento para visitar los saltos es el
Lodge Don Enrique, con cuatro bungalows de madera y decks para reposar al sol. Ubicado junto al arroyo Paraíso, éste lodge es ideal para hacer observación de avifauna. Y desde allí se llega a la Reserva de Biosfera Yabotí, donde se visita un gran Ivirá Pitá –o árbol cañafístula- de 400 años y 50 metros de altura.
Desde Iguazú
Una de las alternativas que hay en Puerto Iguazú de dormir en un lodge de ecoturismo en un contexto selvático, es el
Iguazú Jungle Lodge, un complejo con seis cabañas para siete personas a orillas de un arroyo. En el lodge el arrullo del agua se escucha a toda hora. Y desde los balcones de las cabañas de dos pisos casi no se ve el cielo de tan alta y densa que es la selva en ese lugar. En su interior las cabañas tienen aire acondicionado, cocina completa, TV por cable, hidromasaje y computadora conectada a Internet. Pero también tienen una parrilla para la hora de socializar y vivenciar el entorno natural, y una piscina muy necesaria en Iguazú.
El siguiente destino de este periplo misionero es Andresito, un alejado pueblo de frontera en el extremo noreste de la provincia, a una hora de Puerto Iguazú. Fundado en los confines de la Argentina, surgió de un plan de “colonización” impulsado en 1980 para “contrarrestar” la influencia brasilera en el lugar. Pero el plan resultó a medias, ya que Andresito y sus alrededores son una de esas extrañas zonas de transición ubicadas a 20 kilómetros de Brasil y 90 del Paraguay, donde las fronteras culturales son más difusas que las líneas de los mapas políticos. Si bien es innegable que estamos en Argentina, la influencia brasilera gaúcha se refleja en las costumbres culinarias, en el estilo de las viviendas de madera, en el modo de cultivar y hasta en el lenguaje. El hecho es que muchos de los argentinos y descendientes de europeos invitados a colonizar éstas tierras terminaron “abrasilerados”, utilizando incluso algunos de ellos el portugués como su lengua habitual.
San Sebastián de la Selva es un establecimiento de turismo rural construido selva adentro, a 23 kilómetros de Andresito. Su dueño es Don Camilo, quien decidió agregar la actividad turística a sus tareas de cuidar ganado. Llegamos a San Sebastián en un precario autobús que parte desde Andresito y avanza por un polvoriento camino de tierra misionera que abre un tajo rojo en la selva. El micro llevaba pasajeros de pocas palabras que se volvían muy amistosos al buscarles conversación. Casi todos eran chacareros que descendían del bus en medio de la nada y se perdían por un sendero en la selva. Cuando llegamos a San Sebastián don Camilo nos esperaba sonriente junto a la ruta en su Jeep modelo 1944.
Excursiones:
Desde cada lodge y refugio se hacen salidas por la selva en camioneta 4x4, a pie o en lancha. Desde los establecimientos en la zona de Andresito se visita una interesante reserva de árboles de palo rosa, y desde Tacuapí se va al Salto Encantado y a unas coloridas plantaciones de yerba mate.
Gastronomía:
En los establecimientos en la selva muchas veces que consumen verduras y frutas cultivados allí mismo, oque se le compran a algún vecino agricultor. Se sirve carne de vaca a la plancha o asada -por lo general acompañada por mandioca frita-, y también pescados locales como el dorado y el surubí.
Don Camilo es un argentino hijo de brasileros que casi no habla español sino portugués. Y cuenta que hace unos años decidió incorporar el turismo a su establecimiento. Por eso construyó con sus propias manos diez habitaciones y dos cabañas de madera. La más idílica de las cabañas es una que Camilo construyó en una islita en el centro de un pequeño lago artificial. El romántico medio de transporte para cruzar los siete metros que separan la cabaña de la costa es una balsa de madera impulsada por el propio navegante, quien tira de un alambre atado entre las dos costas. En la cabaña la decoración es sencilla, con una cama doble, una mesita y un porche con una hamaca paraguaya para reposar en un ambiente virgen con aroma a entrañas salvajes de la selva.
Dónde informarse - Clic acá
Te.: (0054) 11-4723-7020/ 15-5932-6262
Te.: (0054) 3757-497283
www.sansebastiandelaselva.com
Te.: (0054) 3757-420600
www.iguazujunglelodge.com
Te.: (0054) 3752-429385
www.refugiomocona.com.ar
Imperdibles Lodges en Misiones
Los Saltos de Moconá
Estos saltos surgieron por una falla geológica que hundió el terreno dejando al descubierto un gran escalón de piedra de 3 km. de largo por 15 de alto. Y justo por allí pasa el río Uruguay, con su curso que se quiebra por la mitad y cae sobre sí mismo en una catarata larga y continua de 3 km. El fenómeno es único en el mundo ya que después de caer el río avanza encerrado entre dos paredes de oscur
El Yacutinga Lodge es una reserva natural privada con un lujoso refugio en las profundidades de la selva, a 55 kilómetros de Iguazú. El edificio principal tiene dos pisos y un techo cubierto por enredaderas. La piscina está rodeada por toda clase de árboles y unos senderos conducen al área de las cabañas, donde casi no llega la luz del sol por lo profusa de la vegetación.