Por Julián Varsavsky.
Ninguna explicación basada en el sentido común puede dar cuenta de cómo semejante piedra quedó parada de esa forma, en medio de una extensa pampa a la vera del río Chubut. Su recta pared parece construida por el hombre, pero su origen es natural. El hecho es que la piedra está allí, como un capricho de la naturaleza, dueña de un extraño influjo que atrae a las personas en pos de develar sus secretos, entre ellos el de unas indescifrables pinturas rupestres de los antiguos aborígenes del lugar.
Llegué a la localidad de Gualjaina –en el noroeste de Chubut- atraído por el magnetismo de esa gran roca, que me envolvió con su misterio desde la primera vez que la vi en la tapa de un libro de fotos sobre la Patagonia. Y la sugestión se acrecentó al pararme frente a la Piedra Parada, una mole rocosa de 260 metros de altura por 100 metros de ancho en la base, que a simple vista me resultaba inexplicable. Hasta que el guía nos comentó que ese lugar había sido el centro de la caldera de un volcán que hace miles de años escupía lava en un radio de 30 kilómetros. Hasta que un día se apagó y sus últimos fluidos incandescentes se solidificaron conformando la Piedra Parada.
Por el Cañadón
Luego de contemplar desde todos los ángulos posibles la extraña piedra –como disconformes con la lógica de la explicación-, nos resignamos a tratar de entender e ingresamos al cañadón de La Buitrera, un angosto sendero entre dos paredones de 50 metros con extrañas formaciones geológicas.
Cómo llegar:
Para llegar a Piedra Parada hay que recorrer 85 km. desde la ciudad de Esquel hasta Gualjaina, y desde allí otros 42 por la Ruta provincial 12 –de tierra consolidada en buen estado- hasta el pie de la gran piedra.
Clima:
Todas las épocas del año son aptas para visitar la zona, dado que el clima es del tipo estepario y las lluvias son poco frecuentes. No hace tanto frío como en la zona cordillerana de la Patagonia. Los meses más atractivos son de octubre a marzo, por los diversos tonos de verde de los álamos y sauces. Pero los amarillos, rojizos y ocres del otoño le dan un colorido especial al paisaje.
Para visitar el Cañadón de la Buitrera hay dos opciones. Una es cruzar en vehículo el puente sobre el río Chubut junto a la Piedra Parada -que desemboca en la entrada del cañadón-, y luego seguir a pie. Nosotros optamos por la otra alternativa, que consiste en regresar unos kilómetros por la Ruta 12 desde Piedra Parada hasta la casa de Martín Moncada, un baqueano de la zona que cruza el río Chubut en bote con turistas y luego los guía por el interior del cañadón.
La chacra de Don Martín está protegida de los vientos por unas columnas de rectos álamos. Y alrededor de su casa proliferan los pavos, las gallinas, las ovejas y las cabras. Junto a su casa Don Martín construyó un quincho con parrilla donde saboreamos un cordero asado que se fue cocinando a fuego lento mientras recorríamos el cañadón.
Para llegar al Cañadón de la buitrera caminamos cerca de dos horas cortando camino por unos vallecitos. Y después subimos a unos filos de 200 metros de altura desde donde vimos hacia el este la interminable meseta patagónica y hacia el oeste las cumbres nevadas del cordón Esquel.
Alojamiento:
En Gualjaina hay una hostería con 24 plazas llamada Mirador Huancache. Desde allí se ofrecen excursiones a Piedra Parada y a otros lugares de alrededor. Teléfonos: 02945-479129 02945- 15691925 www.miradorhuancache.com.ar
Excursiones:
Para visitar el Cañadón de la buitrera hay que contactarse con el guía local Martín Moncada llamando a la Dirección de Turismo del Municipio de Gualjaina (Te.: 0054-2945-479106 y 479150). Además del cruce en bote, este baqueano permite acampar en su predio. El trekking con el almuerzo dura entre 6 y 8 horas.
Gastronomía:
En la zona se come cordero patagónico, chivito, pollo asado y exquisitos escabeches de liebre, guanaco, y las imperdibles truchas que habitan en los ríos Lepa, Gualjaina y Chubut.
Durante la caminata nos topamos con curiosas formaciones rocosas talladas por la naturaleza, bautizadas con nombres ilustrativos de acuerdo a su forma: la Virgen de la buitrera, el Duende de la buitrera y el Rostro del indio. Pero lo más interesante fue observar unas pinturas rupestres con 5100 años de antigüedad en unos aleros rocosos.
Luego de la despedida con Don Martín –quien nos reiteró las explicaciones geológicas ante nuestra incredulidad-, a todos nos quedó rondando la misma e inevitable pregunta: ¿Cómo fue que semejante piedra pudo quedar parada así?
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Imperdibles de Piedra Parada
El Volcán de Piedra
La excursión guiada a este volcán se hace en camioneta 4x4, pasando por un bosque de troncos petrificados hace millones de años en medio de paisajes lunares y cañadones de lava. Luego se visita una familia que vive en una casa de adobe en medio de la nada para tomar unos mates con torta frita, y finalmente se llega a un elevado mirador para terminar vadeando el río Chubut.
El Saltillo
Esta excursión recorre la estepa patagónica hasta una profunda depresión en el terreno con gran cascada y un lago color turquesa en el fondo. Allí se disfruta de un pic-nic en una playa de arenas blancas y se suele ver mucha fauna autóctona como choiques, guanacos y chinchillones. Es la Patagonia virgen en su máxima expresión.