La identidad nunca es algo fijo

Di Tella
Andrés Di Tella
Director y guionista cinematográfico.

Dirigió las películas documentales Montoneros, una historia (1995), Prohibido (1997), La televisión y yo (2003), Fotografías (2007) y El país del diablo (2008). Distinguido con la Beca Guggenheim en 1996, fue el fundador y primer director del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (1999). Desde 2002, dirige el Princeton Documentary Festival, en la Universidad de Princeton, Estados Unidos, institución que publicó recientemente un libro sobre su obra, “Conversación en Princeton. Andrés Di Tella: cine documental y archivo personal”, editado por Paul Firbas y Pedro Meira Monteiro. “Cine Documental en América Latina”, editado por Paulo Antonio Paranagua, lo ubica entre los 15 documentalistas más importantes del continente. Se acaba de realizar –en agosto de 2009- una retrospectiva de su obra en el Festival de Lima, sumándose a las realizadas recientemente en la Filmoteca Española de Madrid y en la Filmoteca de Cataluña de Barcelona. Sus ensayos se han publicado en distintos libros tanto en la Argentina como el exterior. Desde el 2008, lleva adelante un blog, también llamado Fotografías: fotografiasdeandresditella.blogspot.com

Aquí cuenta el proceso de gestación de Fotografías, atravesado por la pregunta por su identidad personal y la identidad cultural y también sus nuevos proyectos.

Creo que la película Fotografías quizá empieza como una herida alrededor de la pregunta para entender quién soy. Es un proyecto que tiene un comienzo muy difícil de rastrear, se remonta muy atrás. Calculo que tiene que ver con el momento en que murió mi madre. Ella era hindú y había venido a vivir a la Argentina con mi padre luego de pasar un tiempo en Londres. Después de su fallecimiento yo le escribí un par de cartas muy largas a mi viejo y a partir de ellas armé unos textos. Creo que las había escrito a máquina y las mandé por fax porque todavía no había mail. Supongo que no hay un momento claro de iniciación de la idea, es una búsqueda por la identidad, son preguntas que me dieron vueltas durante mucho tiempo y la identidad nunca es algo fijo.

Ahora estoy por publicar un libro a partir del guión del documental y van a aparecer esos y otros materiales, saldrá en 2010 por Emecé Editores en formato ensayo autobiográfico y se titulará también Fotografías.

En relación con esto entiendo que en los últimos años hay una explosión de lo autobiográfico, de lo que han dado en llamar “escrituras del yo”, pienso que en el cine quizá lo mío sea precursor y se relaciona con que en el fondo yo soy un escritor frustrado y leí muchos ensayos y autobiografías y todo eso está presente en “La televisión y yo” y en “Fotografías”. Las dos películas están pensadas como libros, a mí me sale así y tal vez sean películas difíciles de ver porque suponen un espectador interesado.

Me parece importante que mis trabajos tengan una elaboración, un tiempo de gestación, porque esto te permite relacionar la experiencia personal con los procesos históricos y eso es algo que me interesa mucho, en lo que encuentro un sentido como épico. Por ejemplo en el caso de mi mamá, verla como un personaje arquetípico del SXX, ella representa un caso de escisión, de no pertenecer a ningún lado, y ese destino tan particular es un caso emblemático del su siglo. Yo pude ver eso después, a partir del tiempo y el trabajo sobre estas ideas. Por eso también fue importante hacerlo luego de la muerte de mi madre, creo que no hubiera podido filmarla con ella viva, siento que la muerte puede convertir a una madre cargosa en un ser mitológico. Por ejemplo la imagen final del documental fue muy analizada, es una escena de mi hijo Rocco mirando un elefante que está encadenado en un templo y en un momento lo toca con la trompa. En España llegaron a decir que representa el yo que casi no entra en la jaula de la identidad y le transfiere a Rocco la identidad India cuando lo toca en la frente, pero la verdad es que no pensé todo esto, me parece que es una lectura válida pero no la premedité. Quizá esto se asocia con la diferencia que encuentro entre documental y ficción. Mientras que en la última el guión se escribe antes de rodar, en el documental se escribe después.

Cuando estaba terminando Fotografías se contactaron conmigo para filmar un programa para el canal Encuentro y esto fue una suerte porque muchos cineastas luego de realizar un film autobiográfico quedan como vacíos y no pueden seguir haciendo más cine. No saben como seguir. En mi caso esa convocatoria me salvó y me entusiasmé tanto que seguí filmando y realicé un largo que se llama “El país del diablo”.

Ahora estoy trabajando con el cineasta Eduardo Caldini. Él realizó cine experimental en los setenta y después tuvo un período de vida muy marginal. Empezamos haciendo una serie de entrevistas que publiqué en un libro y después surgió la idea de filmar un documental y en eso estamos, todavía no tengo el título.

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