Teresa Parodi recuerda a Mercedes Sosa

Cantante y compositora. Actual directora del Espacio Cultural Nuestros Hijos que funciona en el recuperado predio de la ex ESMA.
Nacida en Corrientes en 1947, Teresa Parodi es una de las principales exponentes de la música de raíz folclórica en la Argentina. Integrante del quinteto de Ástor Piazzolla como cantante invitada en 1979, al año siguiente lanzó su primer disco solista, Teresa Parodi desde Corrientes. A mediados de la década de 1980, su carrera dio un gran salto con el emblemático El purajhei de Teresa Parodi (1984), que incluyó clásicos como “Apuráte José” y “Pedro canoero”. Luego de trabajar junto a Antonio Tarragó Ros, en 1988 presentó el disco El otro país. Con varias giras por todo el mundo, en 1993 brindó el espectáculo “Correntinas” con Ramona Galarza. En 1995 recibió el Premio Konex de Platino al mejor autor/compositor de la década. En 1999 ganó el premio “Camín de Oro” en el Festival de Cosquín. En 2003 obtuvo el Premio Gardel por su álbum Soy feliz. Su último disco, Corazón de pájaro (2009), representa una apertura hacia nuevos géneros y un viaje por las canciones que la marcaron en su juventud. El último 21 de octubre, en el marco de una gira por Israel, plantó el primer árbol de un memorial que recordará a Mercedes Sosa. Junto a “La Negra”, había participado en el año 2000 de una recordada gira por ese país.
Desde 2008 dirige Espacio Cultural Nuestros Hijos (EcuNhI) que funciona en la ex ESMA, hoy actual espacio dedicado a la memoria y la defensa y la lucha por la verdad, la justicia y los derechos humanos.
Con mi reciente disco, Corazón de pájaro, quise poner a la consideración de los demás un modo de pensar la canción, recurriendo otra vez a la austeridad del sonido folklórico. La palabra folklore siempre me resuena pero es lo que más se aproxima a lo que quiero decir. Es decir, me refiero a los colores de la tierra, a los sonidos que nos hicieron argentinos, o que los hicimos por argentinos.
Creo que hay una música argentina, con un sonido argentino, del que Atahualpa Yupanqui es un pionero. Cuando escucha sus discos, se da cuenta de que la suya es una guitarra argentina, pero no sólo por el tipo de canción que está tocando, sino también por cómo la está fraseando y está tocando el instrumento.
Y Mercedes Sosa tenía y tiene la voz de ese sonido argentino. Ella es y será inmortal, y ha dejado una huella formidable para todos nosotros, porque detrás de esa huella vinimos todos, asombrándonos, emocionándonos, con cada uno de sus discos y sus recitales.
Mercedes nos embelleció el espíritu, nos abrió la cabeza, nos hizo pensar en millones de cosas. Ella fue una bandera de esa América despojada y sola, ella llevaba un mensaje formidable, que vamos a recordar para siempre, no sólo nuestra generación sino también las siguientes.
Ella nos trajo ese repertorio de Alfredo Zitarrosa, Yupanqui, Violeta Parra, Ariel Ramírez… Era imposible que obras como Cantata sudamericana no te marcaran, no te dejaran una huella, no te pararan en un lugar de búsqueda del que uno no podía salirse. Desde ese piso que marcaba Mercedes con sus discos, teníamos que apuntar para arriba, no se podía ir para abajo.
Uno no podía ser menos que eso, no se animaba a subir a un escenario si hacía menos que eso. Los músicos de esa generación eran muy generosos y generaron una conciencia del compartir y de sobre cómo se crecía y se aprendía compartiendo.
Era un legado vivo, ellos marcaban un ahora. Es decir, no decían “vengan atrás de nosotros que algún día les va a tocar”, sino que te señalaban “nosotros estamos en este camino y ustedes están empezando, pero súbanse acá y canten con nosotros”. Te abrían esa puerta y de alguna forma te comprometían a crecer rápido, a subir la cuesta.
Fue una época muy hermosa, y fueron años que le costaron mucho a todo el mundo, porque había que sostener ese compromiso. Y creo que sigue costando ese camino, que hay que seguir sosteniendo, porque vamos siempre contra esa otra música, que es más pasatista, que explota rápido y que invade todo, aunque también es descartable.
Pero por suerte siempre hay camadas de jóvenes alucinantes, que vienen en el camino. Por más que se haya masificado esa otra música, de carácter más globalizado, por abajo sigue pasando esta otra búsqueda en toda la Argentina.
Esa música de América Latina es universal porque en un punto todos pasamos por la necesidad de búsqueda de la identidad. Todo lo demás tiene un destino mucho menor, porque es parte de una cultura de lo efímero.
Cuando las Madres de Plaza de Mayo me dieron el honor de que armara y dirigiera el Espacio Cultural Nuestros Hijos, inmediatamente nos pusimos de acuerdo en que queríamos que fuera un lugar que le de cabida, contención y desarrollo a toda la enorme cantidad de artistas que están empezando, que permita proyectarlos y promoverlos.
Por eso, abrimos las puertas del ECuNhi para aquellos que están en el under, para los que escriben y editan sus propios libros, los músicos que producen sus propios discos, los teatristas que ensayan en las plazas porque no tienen lugar. Las Madres quieren que esto sea un espacio vivo, una llamarada en medio del silencio y de las sombras.
Especial sobre Mercedes Sosa en Argentina.ar




29 de Octubre 2009 a las 18:21
Teresa, que bueno encontrar tu blog,te cuento que tu mama fue mi maestra, esos ojos celeste, ese espiritu de vocacion, me dejo huellas donde seguir pasos…
UN FUERTE ABRAZO
17 de Enero 2010 a las 13:18
Hola Teresa:
Cómo está?.
Estas líneas expresan desde ya mi admiración por su obra, compromiso y valores.
Recorrindo este portal llegué a su blog, leí sus palabras preciosas sobre Mercedes Sosa, y se precipitó una idea alrededor de este espacio justamente.despues dee su semblanza.
¿Por qué no figura en el item folclore de este portal Ariel Ramírez?. Icono fundacional de nuestro folclore.
Le mando un gran abrazo.
Hernán Huerga.