La ciencia argentina, hoy

Golombek
Diego Golombek
Licenciado y Doctor en Biología por la UBA. Profesor de la Universidad de Quilmes e investigador del Conicet. Dirige la colección “Ciencia que Ladra” y el programa “Proyecto G” en canal Encuentro. Premio Konex 2007: Divulgación Científica.

La ciencia argentina está en la senda hacia un gran momento; con inteligencia, se ha intentado acompañar el crecimiento económico de los últimos cinco años con el fortalecimiento de las instituciones científicas y el aumento de presupuesto en algunas áreas clave. Con estabilidad en los planes y políticas de fomento a la actividad será posible alcanzar el gran cambio largamente esperado.


En este sentido, la creación del Ministerio de Ciencia, y el hecho de que esté encabezado por un investigador de calidad internacional, es un dato sobresaliente que excede lo meramente simbólico.

La misión ahora es obtener la mayor cantidad de información útil del sistema científico y tecnológico y tratar de que las empresas incorporen tecnología para aumentar la competitividad. Que se modifique gradualmente la matriz productiva del país y que aumente el número de empresas de base tecnológica, sobre todo en el área del software, la biotecnología y la nanotecnología, donde nos podemos ubicar en una posición razonablemente competitiva. Por supuesto, todo esto debe hacerse sin perder los avances en la investigación básica, que es el motor del avance del conocimiento – y Argentina tiene excelentes escuelas en varias áreas, incluyendo la física nuclear, la neurociencia o la biología molecular.

En esta senda está el Conicet, que luego de la excelente gestión de Eduardo Charreau, apuesta a una sana continuidad con la física especialista en fenómenos solares Marta Rovira. Rovira no sólo es una investigadora de fuste sino que también tiene experiencia en cargos administrativos ya que durante nueve años fue directora del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE).

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) es una de las entidades científicas más importantes de Latinoamérica. Es la institución descentralizada que más presupuesto recibe en el país. Pero también es la que más invierte en recursos humanos, con la incorporación de unos 2.000 becarios e investigadores por año, incluidos los 238 científicos que logró repatriar de distintos países del exterior. Este importante impulso de captación de recursos humanos deberá acompañarse de la infraestructura adecuada para lograr un crecimiento sostenido en ciencia y tecnología.

La ciencia y la tecnología argentinas merecen nutrirse de recursos económicos y lograr una articulación entre los ministerios de ciencia y educación, para que la enseñanza de la ciencia conviva con la investigación.

Una buena señal tendiente a mejorar esta vinculación es la creación de una Comisión Conjunta para fortalecer la Enseñanza de las Ciencias Naturales y la Matemática en el sistema educativo del país.

Otra buena señal es el plan de que cuando la Argentina llegue a su bicentenario, en mayo de 2010, se alcance el famoso 1% del PBI, lo que representaría una inversión cercana a los $9.000 millones en 2010 (poco menos de US$ 3.000 millones). Es algo que se pide y promete desde hace tiempo, y que en las actuales condiciones significaría un importante impulso para mejorar el saludable desarrollo científico que hemos alcanzado a pesar de las limitaciones y adversidades de nuestra historia. Limitaciones y adversidades que empezarán a quedar atrás si se cumple el sueño de todos los científicos de tener una política de Estado sobre ciencia y una política científica que excedan gobiernos y partidos.

Un Comentario para “La ciencia argentina, hoy”

  1. ricardo dijo:

    Queria saber que paso con los helicpteros del SR Cicare,primer helicoptero diseñado y construido en latinoamerica,y del otro genio argentino las Turbinas del Sr Labala.
    Gracias

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