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31.10.2014 | 09:10 ( GMT -3 )

15.05.2013

Narciso Ibáñez Menta

Reconocido como el “Maestro del terror”, fue protagonista de horas interminables de suspenso, misterio y miedo que todos sentíamos cuando su magnética figura aparecía en la pantalla de la televisión. Se cumple un nuevo aniversario de su muerte.

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Reconocido como el “Maestro del terror”, fue protagonista de horas interminables de suspenso, misterio y miedo.

El actor Narciso Ibáñez Menta nació el 25 de agosto de 1912 y falleció el 15 de mayo de 2004.

A fines de los años ’50 y principios de los ‘60, se desencadena una nueva avalancha de películas de terror, algunas de gran calidad como “La maldición de Frankenstein” (1957), “Drácula” (1958), “La Momia” (1959) y los cuentos de Poe adaptados al cine: “La caída de la casa Usher” (1960); “El pozo y el péndulo” (1961), “El entierro prematuro” (1962), “Cuentos de terror” (1962), “El cuervo” (1963), “La máscara de la Muerte Roja” (1964) y “La tumba de Ligeia” (1964), entre otras. Es la época de los grandes maestros del terror, herederos del legendario Béla Lugosi: Boris Karloff, Lon Chaney Jr., Peter Cushing y Christopher Lee, Vincent Price y, sin duda, nuestro Narciso Ibáñez Menta.

A fines de los años ’30, en Nueva York, Ibáñez Menta está próximo a los 18 años y descubre las películas de Lon Chaney, el “hombre de las mil caras” que se convierte en uno de sus ídolos. Aprende las posibilidades que brinda el maquillaje gracias a los consejos recibidos del mismísimo Lon Chaney en una de sus estancias en Hollywood. Cuentan que un amigo que trabajaba en la puesta teatral de Drácula le posibilitó que ingrese al Rialto de Broadway, para que viera la obra entre bambalinas y que, ¡gran sorpresa! allí encontró a Bela Lugosi –su otro ídolo– sentado en una silla.

Nacido en España –pero adoptado por la Argentina por su inmensa obra en el país– se instala en Buenos Aires en 1931 y lleva al teatro “Dr. Jekyll y Mr. Hyde” y “El fantasma de la Opera”. Según él mismo reconoce comienza "...la etapa más importante de mi vida artística y personal. No sólo me siento un actor argentino, sino que me siento un hombre argentino", asegura en carta dirigida a Mario Gallina (De Gardel a Norma Aleandro. Diccionario sobre figuras del cine argentino en el exterior). La resonancia de sus interpretaciones hace que pronto logre un contrato en la pantalla grande, donde bajo las ordenes de Manuel Romero interpreto su primer papel en Una luz en la ventana (1942). La película, publicitada como el primer film de terror argentino, le da al actor la posibilidad de lucirse con sus elaboradas caracterizaciones.

En 1960, Ibáñez Menta protagonizó la “Obras Maestras del Terror”, una película dirigida por Enrique Carreras, con ayuda del mismo actor. Se trataba de tres cuentos de Edgar Allan Poe adaptados inteligentemente por su hijo, Narciso Ibañez Serrador. La película debido a su éxito se estrenó en Estados Unidos como “Masters of Horror” en 1963 y, hay quienes afirman que influyo sobremanera –por las coincidencias encontradas– en “Historias de terror” (Tales of Terror, 1962) de Roger William Corman, uno de los más importantes directores y productores de la época.

Sin embargo, el mito de Ibáñez Menta se forjó en la televisión. En 1959, con su hijo detrás de las cámaras, llama la atención con “Obras maestras del terror” en formato televisivo, al que suma otros cuentos de Poe y de Stevenson. Sin embargo, su mayor éxito fue “El fantasma de la Ópera” (1960), adaptación de la obra de Gaston Leroux. La serie, emitida los sábados a las diez de la noche, literalmente paralizaba la ciudad. Nadie dejó de verla y el "queda alguien en los camarines", recordado por todos,  se transformó en el emblema de una de las obras cumbres de la televisión argentina. Este fue el primer gran éxito televisivo que se prolongó con “El monstruo no ha muerto” (1960), “La garra del mono” (1961), “¿Es usted el asesino?” (1961), “Arsenio Lupin” (1961), “El muñeco maldito” (1962) y “El sátiro” (1963).



Imposibilitado de llevar adelante sus proyectos, Narciso Ibáñez Menta abandona Argentina en 1963 pero regresa en 1969, para seguir haciendo terror. Y otra vez deslumbró a todos con “El hombre que volvió de la muerte” (1969), una obra mítica, inolvidable. Le siguieron “Un pacto con los Brujos”, “Narciso Ibáñez Menta presenta: Robot”, “El monstruo no ha muerto” y “Otra vez Drácula”. En 1985, nos entregó la última de sus zagas terroríficas, El Pulpo Negro, una miniserie de 13 capítulos que aunque no logró el éxito de las anteriores producciones logró una gran adhesión de público.

En una ocasión declaró: "Prefiero el buen teatro, y lo que a veces se vuelve molesto es esa cosa de que a uno lo encasillen con un tipo de personajes. Si yo he hecho algunas cosas de terror, es sobre todo por que los grandes personajes del género ofrecen un reto para el actor. Lo que pasa es que un actor vive de su profesión y si el público dice: yo lo quiero ver a ese señor haciendo eso, yo lo quiero ver con dientes largos y asustando a la gente; entonces lo que sucede es que un actor tienen que terminar haciendo lo que el público exige. Y yo fui el único actor del cine o de la televisión argentina o española dedicado al terror". En tal sentido esta página es poco solidaria con su observación porque lo reconstruye a partir de la memoria de quien fuera su público.

Sin duda, este respeto por su público, lo han consagrado como un maestro de terror. Pero en cierto sentido, los años han cumplido el deseo del actor. Su presencia enigmática y misteriosa, su penetrante mirada, su voz cavernosa y sus largas pausas para hablar eran terroríficos y son inolvidables. Pero también para quienes lo vimos en nuestra infancia y para nuestros padres, Narciso Ibáñez Menta es el recuerdo de horas frente en el televisor, en familia, en los idílicos años ’60 y nuestro primer contacto con el miedo y el terror.

Su carrera en la Argentina

Teatro: “Los granujas” –como “Narcisin”–, “Doctor Jekyll y Mr. Hyde” (1933), “El fantasma de la ópera” (1933), “El fantasma de la ópera” (1933), “El jorobado de Notre Dame” (1934), "Cruza" (1939) de Claudio Martínez Payva, "Arsénico y encaje antiguo" de Joseph Kesselring y "Fausto" de Goethe (las tres en 1941); "Mis amadas hijas" de Catherine Turney y Jerry Horwin (1944); "Sangre negra" de Richard Wright & Paul Green y "Luz de gas" de Patrick Hamilton (1945); "El fabricante de piolín" de Carlos Gorostiza (1950); "F.B." y "El carro de la basura" de Enrique Suárez de Deza (1951 y 1953, respectivamente); "Culpable" de Eduardo Borrás y "Un tal Judas" de Claude André Puget y Pierre Bost (1955); "Jacowosky y el coronel" de Franz Werfel, "Ornifle" de Jean Anouilh y "Así en la tierra como en el cielo" de Fritz Hochwalder (1957); "Los huevos del avestruz" de André Roussin y "La muerte de un viajante" de Arthur Miller (1950) y "Manos sucias" de Jean Paul Sartre (1956).

Cine: “Nuestra tierra de paz” –Arturo S. Mom, 1939, (maquillaje)– en “Una luz en la ventana “(1942); “El que recibe las bofetadas” (Boris H. Hardy, 1947); Corazón (Carlos Borcosque, 1947); “Los muchachos de antes no usaban arsénico” (José A. Martínez Suárez, 1976);  “Cuando en el cielo pasen lista” (Borcosque, 1945), “Almafuerte” (Luis César Amadori, 1949), “La calle junto a la luna” (Román Viñoly Barreto, 1951); “Mi novia es un fantasma” (Francisco Mugica, colaboración especial sin figurar en títulos, 1944); “Vidalita” (Luis Saslavsky, 1949); Piantadino (Francisco Mugica; colaboración especial sin figurar en títulos), “La muerte está mintiendo” (Borcosque, 1950); “Derecho viejo” (Romero, 1951); “La bestia debe morir” (Viñoly, 1952); “Fin de mes” (Enrique Cahen Salaberry, 1953); “Un hombre cualquiera” (Carlos Rinaldi), “Maleficio” (coproducción entre Argentina, México y España, León Klimovsky, 1954); “Cinco gallinas y el cielo” (Rubén W. Cavallotti, 1957); “Procesado 1040” (Cavallotti, 1958); “Obras maestras del terror” (Enrique Carreras, 1960), “Río abajo” (Enrique Dawi; relator, 1960); “La cigarra no es un bicho” (Daniel Tinayre, 1963) y “Kuma-Ching” (Daniel Tinayre, 1969). 



Televisión: "Teatro Universal en un acto" (Canal 7, 1955); “Obras maestras del terror” (Canal 7, 1959), “El fantasma de la Opera” (Canal 9, 1960), “El monstruo no ha muerto” (Canal 9, 1960), “La garra del mono” (Canal 9, 1961), “¿Es usted el asesino?” (Canal 9, 1961), “Arsenio Lupin” (Canal 9, 1961), “El muñeco maldito” (Canal 9, 1962) y “El sátiro” (Canal 9, 1963), “El hombre que volvió de la muerte” (Canal 9, 1969) –con libro de Abel Santa Cruz–  y “Un pacto con los Brujos” (Canal 9, 1969), “Narciso Ibáñez Menta presenta: Robot” (Canal 9, 1970), “El monstruo no ha muerto” (Canal 9, 1970), “Otra vez Drácula” (Canal 9, 1970) y “Chicho Ibáñez Serrador presenta a Narciso Ibáñez Menta” (Canal 11, 1974), “El  pulpo negro” (Canal 9, 1985).

 

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